Qué pasa si construyes sin licencia: sanciones, multas y soluciones posibles

Licencia

La tentación de construir sin permiso y sus graves riesgos

En el ámbito de la construcción, ya sea una pequeña reforma en casa o la edificación de una nueva vivienda, la burocracia puede parecer un obstáculo insuperable. La tentación de saltarse los trámites y empezar a construir sin la debida licencia de obra es una idea que cruza la mente de muchos propietarios. A primera vista, puede parecer un atajo para ahorrar tiempo y dinero, pero la realidad es que esta decisión puede convertirse en una auténtica pesadilla legal y financiera. Las consecuencias de edificar al margen de la ley son severas y pueden ir desde multas cuantiosas hasta la orden de demolición de lo construido.

En Ferro&Novio Abogados, con más de 30 años de experiencia en Bertamiráns y Santiago de Compostela, hemos visto de primera mano cómo un proyecto ilusionante se transforma en un problema mayúsculo por la falta de asesoramiento adecuado. Por eso, es fundamental entender qué ocurre si construyes sin licencia y por qué la figura de un abogado para licencia de obra no es un gasto, sino una inversión en tranquilidad y seguridad jurídica.

¿Qué se considera exactamente una obra sin licencia?

Antes de profundizar en las sanciones, es crucial delimitar qué tipo de actuaciones requieren una autorización municipal. La creencia popular de que solo las grandes construcciones necesitan permiso es un error común y peligroso. La legislación urbanística, que varía ligeramente entre comunidades autónomas y ayuntamientos, suele exigir una licencia o una comunicación previa para una amplia gama de trabajos. Generalmente, se distinguen dos tipos de obras:

  • Obras mayores: Son aquellas de mayor envergadura y complejidad técnica. Aquí se incluyen la construcción de nuevas edificaciones, ampliaciones que afecten a la estructura o volumen, rehabilitaciones integrales, cambios de uso del inmueble (por ejemplo, de local a vivienda) o la demolición de edificios. Para estas actuaciones, la licencia de obra es siempre obligatoria.
  • Obras menores: Se refieren a intervenciones más sencillas que no alteran la estructura, la distribución general ni el aspecto exterior del edificio. Ejemplos podrían ser la renovación de un baño o cocina, el cambio de solados o la pintura. Aunque más simples, muchas de ellas requieren una «comunicación previa» o una «declaración responsable» al ayuntamiento, un trámite más ágil que la licencia pero igualmente necesario.

Construir sin el permiso correspondiente en cualquiera de estos casos se considera una infracción urbanística. Ignorar este requisito, ya sea por desconocimiento o de forma deliberada, activa un procedimiento administrativo que puede tener graves repercusiones para el propietario.

Las consecuencias legales de edificar sin autorización

Cuando la administración local detecta una construcción ilegal, ya sea por una inspección rutinaria, una fotografía aérea o la denuncia de un tercero (como un vecino), inicia un expediente sancionador. Las consecuencias se pueden agrupar en tres grandes bloques, cada uno más preocupante que el anterior.

Sanciones económicas: las multas por obra ilegal

La primera y más directa consecuencia es la imposición de una multa. La cuantía de esta sanción no es trivial; está diseñada para ser disuasoria. Generalmente, se calcula como un porcentaje del valor de la obra ejecutada ilegalmente. Este porcentaje varía según la gravedad de la infracción (leve, grave o muy grave) y la normativa local, pero puede oscilar entre el 50% y el 300% del valor de la construcción.

Por ejemplo, una ampliación valorada en 30.000 euros podría acarrear una multa de 15.000 a 90.000 euros. Además, el pago de la multa no legaliza la obra. Simplemente se salda la sanción por haber infringido la ley, pero el problema de fondo, la ilegalidad de la construcción, persiste.

La orden de demolición: la peor pesadilla del propietario

Sin duda, la consecuencia más temida es la orden de restauración de la legalidad urbanística, que en la práctica suele significar la demolición de lo construido sin permiso. Si la obra realizada no es legalizable porque incumple la normativa urbanística vigente (por ejemplo, excede la edificabilidad permitida, no respeta las distancias a linderos o se ha construido en suelo no urbanizable), el ayuntamiento exigirá al propietario que devuelva el terreno o el inmueble a su estado original. Esto implica derribar la construcción ilegal, asumiendo el propietario todos los costes de la demolición. Es una pérdida económica doble: la inversión realizada en la obra y el coste adicional de su destrucción.

Problemas adicionales: desde la venta hasta los suministros

Una construcción ilegal es una carga que genera una cadena de problemas prácticos y legales que van más allá de las multas y la demolición:

  • Imposibilidad de registrar la propiedad: Una obra nueva o una ampliación ilegal no se puede inscribir en el Registro de la Propiedad. Esto significa que, a efectos legales, no existe, lo que impide su venta, transmisión por herencia o la solicitud de una hipoteca sobre ella.
  • Dificultades en la venta: Vender un inmueble con una parte ilegal es extremadamente complicado. Los compradores informados evitarán la propiedad, y los bancos no concederán financiación para su adquisición.
  • Problemas con los suministros: Las compañías de agua, electricidad o gas suelen exigir la licencia de primera ocupación (o un documento equivalente) para dar de alta nuevos suministros. Sin esta licencia, que no se puede obtener para una obra ilegal, la vivienda puede ser inhabitable.
  • Conflictos con el seguro: En caso de siniestro (incendio, inundación), la compañía aseguradora podría negarse a cubrir los daños en la parte de la edificación que es ilegal.

¿Has construido sin permiso? Pasos a seguir y posibles soluciones

Si te encuentras en la situación de haber realizado una obra sin la correspondiente autorización, es fundamental actuar con rapidez y, sobre todo, con el asesoramiento adecuado. No hacer nada y esperar «a ver si hay suerte» es la peor estrategia.

La legalización de la obra: una vía para regularizar la situación

La primera opción a explorar es la legalización de la construcción. Este proceso consiste en obtener la licencia que no se solicitó en su momento, presentando un proyecto técnico (elaborado por un arquitecto o ingeniero) que demuestre que la obra ejecutada cumple con toda la normativa urbanística que estaba en vigor cuando se construyó. Si la obra es «legalizable», el ayuntamiento concederá la licencia tras el pago de las tasas correspondientes y, muy probablemente, una sanción por haberla realizado sin permiso previo. Aunque implica un coste, es la mejor solución para regularizar la situación de forma definitiva.

El papel fundamental de un abogado especialista en urbanismo

Aquí es donde la figura de un abogado de urbanismo se vuelve imprescindible. Cada caso es un mundo, y la viabilidad de la legalización depende de múltiples factores técnicos y jurídicos. Un profesional con experiencia, como los que formamos Ferro&Novio Abogados en Bertamiráns, puede analizar tu situación específica, estudiar la normativa municipal y autonómica aplicable y trazar la mejor hoja de ruta.

Un abogado de construcción se encargará de negociar con la administración, preparar la documentación necesaria, responder a los requerimientos del expediente sancionador y defender tus intereses para minimizar las consecuencias. Nuestro enfoque se basa en explicarte el proceso con palabras sencillas, para que entiendas en todo momento cuáles son tus opciones y los posibles resultados.

La prescripción de la infracción urbanística: ¿un salvavidas?

Existe la figura de la prescripción. Una vez transcurrido un plazo determinado desde la finalización completa de la obra (que varía según la comunidad autónoma, siendo habitualmente de entre 6 y 15 años), la administración pierde la potestad para sancionar y para ordenar la demolición. Sin embargo, es crucial entender lo que esto significa realmente:

  • No legaliza la obra: La prescripción no convierte la construcción en legal. Simplemente impide que la administración actúe. La edificación queda en un limbo legal conocido como «fuera de ordenación».
  • Limitaciones importantes: Sobre una construcción «fuera de ordenación» no se pueden realizar obras de ampliación o mejora, solo las estrictamente necesarias para su conservación y mantenimiento.
  • Excepciones: La prescripción no se aplica en casos muy graves, como construcciones en zonas verdes, espacios públicos o suelo protegido. En estos casos, la administración puede actuar en cualquier momento.

Confiar ciegamente en la prescripción es un riesgo. Un especialista en la materia podrá confirmar si los plazos se han cumplido y qué implicaciones tiene para tu propiedad.

Conclusión: no te la juegues, asesórate

Construir sin licencia es una apuesta de alto riesgo con consecuencias que pueden afectar gravemente a tu patrimonio y a tu tranquilidad. Las multas, la amenaza de demolición y los problemas para vender o registrar la propiedad son realidades a las que se enfrentan quienes deciden tomar este atajo. La complejidad de la normativa urbanística hace que el asesoramiento profesional no sea un lujo, sino una necesidad.

Tanto si estás planeando una nueva obra como si necesitas regularizar una ya existente, contar con un abogado para licencia de obra desde el principio te ahorrará tiempo, dinero y muchos quebraderos de cabeza. En Ferro&Novio Abogados, nuestro objetivo es ofrecer un asesoramiento cercano y comprensible para guiarte en cada paso del proceso. Los problemas para registrar o vender la propiedad demuestran cómo el derecho urbanístico y el inmobiliario están intrínsecamente ligados. Por ello, contar con el respaldo de un abogado inmobiliario en Bertamiráns que también domine la normativa de construcción es una doble garantía. Recuerda que cada caso es único y merece una solución a medida.

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